De reajustar una bisagra a cepillar el canto de la hoja: las cuatro soluciones a probar en orden, y cómo saber si el problema es la puerta o el marco.
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Reparación
Casi ninguna puerta que falla necesita cambiarse entera. La mayoría de las averías se resuelven ajustando una bisagra, regulando un tope o cambiando una pieza pequeña — pero hay que saber cuál es la causa antes de tocar nada.
El síntoma señala directamente a la causa
Una puerta que roza por abajo casi siempre es un problema de bisagras descolgadas, no de la hoja hinchada — aunque la humedad también puede ser la causa real, y conviene descartarla antes de reajustar. Una puerta que se abre o se cierra sola indica que el marco no está a plomo, algo que solo se corrige actuando en las bisagras o en el propio marco, nunca lijando la hoja.
Por eso el diagnóstico va primero: en qué punto exacto roza, si el problema apareció de golpe o poco a poco, y si coincide con una época húmeda del año. La técnica de reparación después es casi siempre sencilla; lo que se paga caro es reparar el síntoma equivocado.