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Puertas correderas

Una corredera no es solo «una puerta que no gira»: es un sistema completo de guía, carro y rodamiento que hay que elegir bien para que no acabe descarrilando ni haciendo ruido a los dos años.

El sistema pesa más que la puerta

La diferencia real entre una corredera que funciona diez años sin dar problemas y una que empieza a chirriar a los seis meses no está en la hoja, está en el carro y en la guía: el rodamiento (con o sin freno de cierre suave), el grosor del riel y si el sistema está pensado para el peso real de esa puerta en concreto —el cristal pesa mucho más que la madera hueca, y hay carros distintos para cada caso.

La segunda decisión es dónde va la puerta cuando está abierta: empotrada dentro del tabique (necesita un hueco de caja específico, no se improvisa a posteriori), de superficie sobre la pared (más fácil de instalar, pero ocupa pared visible) o colgada de un riel visto, que es la solución más sencilla cuando no se puede tocar el tabique.

Guías de correderas

Guía completa Puertas correderas de cristal: guía completa

Templado, laminado o esmerilado; carro reforzado por el peso del vidrio y freno de cierre suave: lo que hay que pedir para que una corredera de cristal no dé sustos.