InicioCorrederas › Puertas correderas de cristal: guía completa

Puertas correderas de cristal: guía completa

Una corredera de cristal cambia la luz de una casa como ninguna otra puerta, pero es la que más falla si se elige el sistema equivocado para su peso. Esto es lo que hay que mirar antes de pedir una.

El vidrio no es un detalle: es lo primero que hay que decidir

El tipo de vidrio determina la seguridad y el comportamiento de toda la puerta:

  • Templado. Hasta cinco veces más resistente que un cristal normal del mismo grosor. Si se rompe, lo hace en pequeños fragmentos sin bordes cortantes, no en trozos grandes. Es el estándar de seguridad para cualquier corredera interior.
  • Laminado. Dos o más láminas de vidrio unidas por una capa intermedia (butiral). Si se rompe, los fragmentos quedan pegados a la lámina en vez de caer, y además reduce bastante más el ruido que un templado simple del mismo grosor. Es la opción cuando el aislamiento acústico importa.
  • Esmerilado o serigrafiado. No es un tipo de vidrio distinto sino un tratamiento de superficie sobre templado o laminado, para ganar privacidad sin perder luz. El grado de opacidad se puede pedir por zonas (una franja, un dibujo) o completo.

El grosor habitual para una corredera de interior de tamaño estándar va de 8 a 10 mm; a partir de ahí, el peso empieza a condicionar el sistema de guía más que el propio vidrio.

El carro tiene que estar pensado para ese peso

Este es el punto donde más se falla: montar una hoja de cristal sobre un sistema de guía y carro pensado para madera. Un metro cuadrado de vidrio templado de 10 mm pesa considerablemente más que el mismo tamaño en una puerta hueca de madera, y el carro tiene que estar homologado para ese rango de peso, no solo «servir físicamente». Un carro infradimensionado se desgasta rápido, empieza a hacer ruido y en el peor caso puede llegar a ceder.

El freno de cierre suave (soft-close) no es un capricho en cristal: sin él, la inercia de una hoja pesada hace que la puerta golpee con fuerza al final del recorrido, lo que a la larga fatiga tanto la sujeción del vidrio a la pinza superior como la propia guía.

Cómo se sujeta el cristal a la guía

Hay dos sistemas principales: pinza continua (el vidrio se sujeta a lo largo de todo el canto superior, más discreto y habitual en interiores) y rodillos puntuales con orificios perforados en el propio vidrio (más frecuente en cerramientos exteriores o de gran formato, donde se necesita más resistencia en pocos puntos de anclaje). El sistema de pinza continua no necesita perforar el cristal, lo que reduce el riesgo de rotura en el punto de agarre.

Dónde va la guía: vista o embutida

La guía superior puede quedar vista (un perfil metálico sobre el hueco, más fácil de instalar y de mantener) o embutida en un cajón dentro del falso techo o del propio muro, con un acabado más limpio pero que hay que prever antes de cerrar la obra — igual que la corredera empotrada de la sección de correderas convencionales.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto pesa una puerta corredera de cristal estándar?

Depende del grosor y del tamaño, pero el vidrio templado de 8-10 mm pesa notablemente más que una hoja de madera hueca equivalente. Por eso el carro y la guía tienen que estar homologados específicamente para vidrio, no reutilizar un sistema de madera.

¿El vidrio templado se puede cortar o taladrar después de fabricado?

No. El proceso de templado deja el vidrio en tensión interna, y cualquier corte o perforación posterior lo hace estallar. Todas las medidas y los agujeros para rodillos o pomos deben pedirse en la fabricación, no improvisarse después.

Sigue leyendo