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Instalación

Instalar una puerta parece sencillo hasta que se hace por primera vez: casi todos los problemas que aparecen a los meses —puerta que roza, que no cierra, que se ha torcido— vienen de un premarco mal nivelado el primer día.

El premarco decide el resultado, no la puerta

El premarco es la estructura que se fija a la obra y sobre la que luego se atornilla el marco de la puerta. Si el premarco no queda perfectamente a escuadra y nivelado en los tres planos —vertical, horizontal y a plomo—, ninguna puerta encajará bien encima, por buena que sea. Es el paso que más se acelera y el que más factura después en reparaciones.

El resto del proceso —colgar la hoja, ajustar las bisagras, rematar con el tapajuntas— cambia poco entre una puerta abatible, una corredera o una blindada; lo que cambia es el peso que hay que sostener mientras se cuadra, y por eso una segunda persona (o un gato de puerta) deja de ser opcional a partir de cierto tamaño.

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