Iroko, roble, sapelly o pino tratado: qué maderas resisten la intemperie sin deformarse y qué mantenimiento real hace falta para que no se abran las juntas.
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Puertas de entrada
La puerta de entrada trabaja a la intemperie todos los días del año: sol, lluvia y cambios de temperatura que una puerta de interior nunca ve. Por eso el material y el tratamiento pesan aquí mucho más que el diseño.
La intemperie es la que manda, no el catálogo
Una puerta de madera maciza para exterior necesita un tratamiento (barniz o lasur con filtro UV) que hay que renovar cada pocos años, o se agrieta y pierde el sellado. El aluminio y el PVC no se pudren ni se hinchan, pero necesitan rotura de puente térmico para no formar condensación por dentro en invierno. El acero da la mayor resistencia a la intrusión, al precio de ser el que peor aísla si no lleva relleno.
En comunidades de vecinos, la puerta de portal tiene además su propia normativa de accesibilidad (anchos mínimos de paso) y de protección contra incendios en el caso de puertas que dan a escaleras protegidas — algo que una reforma particular de la puerta de entrada de un piso no tiene que cumplir.