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La puerta roza el suelo: 4 soluciones por orden de esfuerzo

Antes de coger una lijadora, hay tres cosas más rápidas y menos definitivas que probar. El orden importa: empezar por la más invasiva es la forma más segura de arrepentirse.

Primero, localizar dónde roza exactamente

Antes de tocar nada, cierra la puerta despacio y mira en qué punto exacto del recorrido empieza a rozar. ¿Roza en toda la parte baja por igual o solo en una esquina? Esa diferencia señala la causa. Un roce uniforme suele venir de bisagras descolgadas o de una hinchazón de la madera por humedad. Un roce solo en una esquina casi siempre indica que el marco se ha movido y ya no está a escuadra.

1 · Reajustar las bisagras (lo primero, siempre)

Con el tiempo y el uso, los tornillos de las bisagras pierden agarre en la madera del marco. La puerta se descuelga ligeramente hacia el lado de las bisagras, y eso hace que el lado opuesto, o la parte baja, empiece a rozar. Aprieta los tornillos existentes o, si el agujero se ha ensanchado, cámbialos por unos más largos que agarren en madera nueva. Suele resolver el problema sin tocar la hoja para nada. Es la solución más rápida y la que debes probar primero.

2 · Comprobar si es humedad estacional

Si el roce aparece o empeora en época húmeda y mejora en época seca, la madera está absorbiendo humedad ambiental y se hincha. No hay ningún problema mecánico que arreglar. Lijar la puerta en la época húmeda es mala idea: deja demasiado hueco cuando la madera vuelva a contraerse en la época seca. Lo razonable es esperar a que se estabilice. Si el roce sigue ahí todo el año, pasa a la siguiente solución.

3 · Revisar si el marco se ha movido

Un roce que aparece solo en una esquina, sin relación con la humedad, suele indicar que el marco ya no está a escuadra. La causa puede ser el asentamiento del edificio o un montaje que nunca quedó bien nivelado. Aquí no arreglas nada tocando la hoja. Tienes que volver a fijar el marco, calzándolo si hace falta, antes de plantearte lijar nada.

4 · Cepillar o lijar el canto (la última opción)

Solo cuando las tres anteriores no son la causa (bisagras correctas, sin relación con la humedad, marco a escuadra) tiene sentido cepillar o lijar el canto inferior de la hoja.

Es la solución que menos margen de error da: una vez quitado material, ya no hay vuelta atrás. Retira poco a poco y vuelve a comprobar el ajuste varias veces durante el proceso, en vez de calcular a ojo cuánto rebajar de una sola vez. Después de lijar, sella la zona con barniz o pintura. Así la madera al descubierto no absorbe humedad de forma desigual respecto al resto de la hoja.

Preguntas frecuentes

¿Por qué mi puerta roza solo en invierno o solo en verano?

Es un síntoma clásico de hinchazón por humedad estacional de la madera. Suele resolverse solo al cambiar la estación; si el roce persiste todo el año, la causa es otra (bisagras o marco).

¿Se puede arreglar una puerta que roza sin lijarla?

En la mayoría de los casos sí. Reajustar las bisagras o corregir la posición del marco resuelve el roce en muchos casos sin necesidad de quitar madera de la hoja, que es la solución menos reversible.

Fuentes

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