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Cambiar el marco de una puerta: cuándo y cómo hacerlo

No siempre hace falta tirar el cerco entero. Cuándo basta con renovarlo por encima y cuándo toca sacarlo y colocar uno nuevo.

Antes de nada: ¿hay que cambiarlo de verdad?

Para cambiar el marco de una puerta lo primero es saber si el problema es el marco o es la hoja. Una puerta que roza o que no cierra a menudo se arregla regulando bisagras, sin tocar el cerco. Cambiarlo es una obra con polvo, y conviene no hacerla por un fallo que se resuelve con un destornillador.

Compensa cambiarlo cuando la madera está podrida o hinchada por humedad, cuando hay carcoma activa, cuando el cerco se ha deformado y no escuadra. O cuando quieres cambiar la hoja por una de otra medida.

Dos formas de hacerlo

Comparativa entre sustituir el cerco entero y renovarlo por encima.
OpciónEn qué consisteCuándo encaja
Sustitución completaSe saca el cerco viejo y se coloca uno nuevo, con o sin premarcoMadera dañada, marco torcido o cambio de medida
Renovación por encimaSe deja el cerco viejo y se cubre con un forro o marco adicionalCerco sano al que solo le falta un acabado nuevo

La renovación por encima es más limpia y rápida, pero resta unos milímetros al hueco de paso. Si tu puerta ya es estrecha, piénsalo antes de elegirla.

Cómo se sustituye el cerco

  1. Retira la hoja y los tapajuntas de las dos caras, sin forzarlos para poder reutilizarlos si están sanos.
  2. Corta el cerco por el centro de cada montante con una sierra de mano, para soltarlo por piezas sin romper la pared.
  3. Limpia el hueco, retira restos de espuma y yeso suelto y comprueba que quede a plomo y a escuadra.
  4. Presenta el cerco nuevo, calzándolo con cuñas hasta dejarlo plano, vertical y con el mismo ancho arriba y abajo.
  5. Fija con espuma de poliuretano en tramos cortos y con los travesaños de montaje puestos, para que no se abombe.
  6. Cuelga la hoja, ajusta holguras y vuelve a colocar los tapajuntas.

Si el hueco te queda grande o irregular, un premarco ayuda a dejar la base recta antes de poner el cerco definitivo. Para entender cada pieza, mira el cerco de puerta.

Los errores que obligan a repetir

El más caro es no comprobar el plomo antes de espumar: una vez curada la espuma, corregirlo es casi imposible. Otro, poner demasiada espuma de golpe, porque expande y arquea el montante. Y otro, medir el hueco con la hoja vieja en vez de con la nueva.

Ojo con las paredes de pladur: no se cortan a ciegas. Mira bien por dónde van los perfiles antes de abrir.

¿Lo hago yo o lo encargo?

Si el cerco está sano y solo quieres renovar, lo puedes hacer tú con paciencia. Si hay que sacarlo del muro, y más en una puerta de entrada o en una pared de carga, encárgalo a un profesional. Pide presupuesto cerrado y que figuren el cerco, la mano de obra, la retirada de escombros y los remates.

Preguntas frecuentes

¿Se puede cambiar el marco sin cambiar la puerta?

Sí, siempre que la hoja entre bien en el cerco nuevo. Mide la hoja y compra el cerco a su medida para no tener que cepillarla.

¿Hay que tirar la pared para cambiar el marco?

No. Se corta el cerco viejo por piezas y se saca sin romper el tabique. Solo se repasa el yeso o el mortero alrededor del hueco.

¿Es mejor cambiar el marco o renovarlo por encima?

Si la madera está sana, renovar por encima es más rápido y limpio. Si está dañada o torcida, toca sustituirlo entero.

Fuentes

Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.

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