Inicio › Herrajes › Cierrapuertas: tipos y cómo elegir el adecuado

Cierrapuertas: cuál elegir y cómo regularlo

Un cierrapuertas mal dimensionado golpea la hoja o no llega a cerrarla. Se elige por el peso y la anchura de la puerta, no por el aspecto.

Qué es un cierrapuertas y qué tipos hay

Un cierrapuertas es el mecanismo que cierra la puerta sola tras abrirla, frenando el movimiento para que no dé un portazo. Para elegir bien, lo primero es decidir entre tres familias: aéreo, de suelo y oculto. Cada una encaja con un tipo de puerta y de uso.

La mayoría de los problemas llegan de elegir por catálogo sin mirar la hoja. Primero mide, luego compara.

TipoDónde vaCuándo encaja
AéreoSobre la hoja o el marco, a la vistaPuertas de portal, locales y entradas de uso intenso
De sueloEnterrado bajo la hoja, con pivotePuertas de cristal sin marco o de diseño
OcultoDentro del canto de la hoja o del marcoPuertas de interior donde no quieres ver el mecanismo

Cómo elegir según el peso y la anchura de la hoja

Cada cierrapuertas se fabrica para un rango de anchura y peso de hoja, y lo indica el fabricante. Si te quedas corto, la puerta no cierra del todo o lo hace con desgana. Si te pasas, tendrás que empujar con fuerza para abrirla, algo incómodo para niños y personas mayores.

Mide el ancho de la hoja y calcula su peso aproximado según el material. Una puerta de cristal o de madera maciza pide más fuerza que una de tablero hueco. Ante la duda entre dos tamaños, elige el que cubra tu medida con algo de margen, no el justo.

Dónde instalarlo: lado de bisagras o lado contrario

Hay dos montajes habituales. En el montaje paralelo el brazo queda recogido contra la hoja. En el montaje de brazo normal el cuerpo va en el lado de las bisagras y el brazo se despliega al abrir. Este segundo suele rendir mejor, porque aprovecha la palanca.

Respeta la plantilla de taladros que trae cada modelo. Un par de milímetros de error en los tornillos bastan para que el brazo roce o se bloquee.

Cómo regular la velocidad de cierre

La mayoría de los cierrapuertas llevan dos tornillos de regulación. Uno controla la velocidad principal, el tramo largo desde que abres hasta casi cerrar. El otro regula el último tramo, el golpe final que enclava el pestillo.

Ajusta primero el tramo largo, girando poco a poco, un cuarto de vuelta cada vez. Luego sube o baja el golpe final hasta que la puerta cierre sin portazo y con fuerza suficiente para enclavar. No aflojes el tornillo del todo: puede salirse y soltar aceite.

Cuándo no compensa ponerlo

En una puerta de paso interior que apenas se usa, un cierrapuertas es más herraje del necesario. Un tope o un muelle en la bisagra bastan. Y si la puerta está mal colgada o roza, arregla eso antes: el cierrapuertas no corrige una hoja descuadrada, solo la empuja contra el marco.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé qué cierrapuertas necesito para mi puerta?

Mide el ancho de la hoja y estima su peso. Después busca en la ficha del fabricante el rango de anchura y peso que cubre cada modelo y elige el que tenga margen sobre tu medida.

¿Por qué mi cierrapuertas golpea la puerta al final?

Casi siempre el tornillo del último tramo está demasiado abierto. Ciérralo un cuarto de vuelta cada vez hasta que el cierre final sea suave pero aún enclave el pestillo.

¿Se puede poner un cierrapuertas en una puerta de interior?

Sí, y los modelos ocultos están pensados para eso, porque van dentro del canto. Solo compensa si la puerta debe cerrarse sola con frecuencia; en otro caso un tope es más sencillo.

Fuentes

Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.

Sigue leyendo