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Puertas de metal para exterior: acero, galvanizado y aluminio

Bajo el nombre «puerta de metal» se venden cinco productos distintos. Aquí se comparan por lo que se nota al usarlos: peso, corrosión, aislamiento y mantenimiento.

¿Qué es exactamente una «puerta de metal»?

Una puerta de metal no es un producto, es una familia. Bajo ese nombre se venden hojas de acero al carbono pintado, de acero galvanizado, de acero inoxidable, de aluminio y de hierro trabajado. La diferencia entre unas y otras decide cuatro cosas muy prácticas: cuánto pesa la hoja, cuánto tarda en oxidarse a la intemperie, cuánto frío deja pasar y cuánto mantenimiento pide. Elegir «metálica» sin decir cuál es como elegir «de madera» sin decir si es pino o iroko.

Hay además una distinción de fabricación que casi nunca aparece en el catálogo y explica buena parte de las diferencias de calidad. Una cosa es una hoja de chapa plegada: dos chapas conformadas que se unen formando una caja con un relleno dentro.

Otra es una hoja de perfil, hecha con tubos o perfiles extruidos que forman un bastidor al que se atornillan o sueldan los paneles. La primera es el formato habitual de las puertas de paso metálicas de serie. La segunda es el de las cancelas, las puertas de parcela y casi todo lo que lleva vidrio.

¿Qué metal conviene en cada caso?

La comparación útil no es «cuál es mejor», sino cómo se comporta cada uno en las cuatro columnas que de verdad se notan al vivir con la puerta.

Los metales que se usan en una puerta de exterior, comparados por lo que decide la elección.
 Acero pintadoAcero galvanizadoAcero inoxidableAluminioHierro trabajado
Qué esChapa de acero con pintura o lacadoAcero con recubrimiento de cinc bajo la pinturaAleación que no necesita recubrimientoPerfil extruido, con o sin rotura de puente térmicoPerfil macizo o tubo, normalmente a medida
Frente a la corrosiónDepende por entero del acabado: si se raya, empieza a oxidarse por ahíEl cinc protege aunque la pintura se dañeEl mejor de la tabla; en ambiente marino conviene una calidad específicaNo se oxida: se forma una capa de óxido de aluminio que lo protegeEl más delicado: pide repaso periódico
PesoAltoAltoAltoBajoMuy alto
Frío que deja pasarMucho si la hoja no lleva relleno aislanteIgual: manda el relleno, no el metalMuchoMucho si el perfil no tiene rotura de puente térmicoMucho
MantenimientoRevisar el acabado y retocar los golpesBajoMuy bajo, limpiezaMuy bajoAlto: lijado y repintado
Dónde encajaPuertas de paso a zonas no habitablesExteriores expuestos y accesos de parcelaCosta y ambientes agresivosPuertas con vidrio y huecos grandesCancelas y acceso de parcela con diseño propio

La fila que más sorprende es la cuarta: el metal de la hoja no decide el aislamiento. Todos los de la tabla conducen bien el calor. Lo que aísla es lo que hay dentro de la hoja y cómo está cortado el paso del frío, y eso se explica mejor aparte.

¿Aísla mal una puerta metálica?

Una puerta metálica mal resuelta aísla mal, sí, pero el problema no es el metal en sí: es que el metal conduce. Y si la chapa exterior y la interior están en contacto, el frío atraviesa la hoja por ese puente. Las dos soluciones que existen se llaman, con nombres distintos según el formato:

  • Relleno del alma, en las hojas de chapa plegada. Entre las dos chapas puede haber aire, cartón en nido de abeja, lana mineral o espuma de poliuretano inyectada. Es el dato que más cambia el comportamiento térmico y acústico de la puerta, y el que más se omite en la ficha de producto.
  • Rotura de puente térmico, en los perfiles de aluminio. El perfil se fabrica en dos mitades unidas por varillas de poliamida, de modo que el metal de fuera no toca el de dentro. Sin ella, en invierno se forma condensación sobre el propio marco.

Cuando la puerta separa un espacio calefactado del exterior, esto deja de ser una preferencia. El Documento Básico de Ahorro de Energía del Código Técnico fija exigencias sobre la envolvente térmica del edificio. Y una puerta de acceso a la vivienda forma parte de ella. En una puerta a un trastero, a un cuarto de instalaciones o a un porche sin calefactar, en cambio, el relleno importa mucho menos y no tiene sentido pagar por él.

¿Se oxida una puerta metálica a la intemperie?

El acero se oxida siempre que el agua llega al metal desnudo, así que toda la vida útil de una puerta de acero está en su acabado. Pregunta qué hay debajo de la pintura. Un galvanizado previo se comporta de forma muy distinta a una chapa simplemente imprimada, porque el cinc sigue protegiendo el acero aunque el acabado sufra un golpe o un arañazo.

Tres puntos concentran casi todos los fallos que se ven en puertas metálicas de pocos años:

  • El canto inferior. Es el que recibe el agua que escurre y el que suele quedar sin acabado si la hoja se ha recortado en obra. Un recorte en obra sobre una puerta galvanizada deja el acero al aire.
  • La tornillería y las bisagras. Poner tornillos de acero común en una puerta galvanizada es la forma más rápida de tener manchas de óxido colgando por la hoja.
  • El contacto con la obra. Un cerco metálico recibido directamente sobre mortero fresco y sin aislar de él se corroe desde el lado que no se ve.

En zonas de costa el ambiente salino acelera todo lo anterior. Ahí la decisión razonable pasa de «cuál es más barata» a «cuál necesita menos mantenimiento», que suele ser el aluminio lacado o un inoxidable de calidad adecuada al ambiente marino.

¿Dónde encaja una puerta metálica en una vivienda?

En una vivienda española el metal casi nunca es la puerta de paso interior. Sí lo es en cuatro sitios concretos: el acceso a la parcela (cancelas y puertas peatonales de jardín), el trastero y el cuarto de contadores o de instalaciones, el paso entre el garaje y la vivienda y las puertas de servicio a patios y tendederos.

El paso entre garaje y vivienda merece una nota, porque es el único de los cuatro con condicionantes de norma. El Documento Básico de Seguridad en caso de incendio del Código Técnico trata el aparcamiento como un espacio con exigencias propias frente al resto del edificio. Y la puerta de comunicación está sujeta a requisitos de resistencia al fuego y de cierre.

No es una puerta que se elija por catálogo ni que se sustituya por otra «parecida» sin comprobar antes qué exige el proyecto del edificio. Si lo que buscas es la puerta del propio garaje y no la de paso, eso pertenece a puertas de garaje.

Y una precisión sobre lo que este artículo no trata: una puerta metálica no es, por sí sola, una puerta de seguridad. El refuerzo antirrobo es otra categoría de producto, con otra construcción y otros ensayos. Y aquí el metal se mira como material de carpintería (peso, corrosión, aislamiento, mantenimiento), no como sistema de protección.

¿De qué depende el precio de una puerta metálica de exterior?

Los precios que circulan por internet mezclan productos que no tienen nada que ver entre sí, y por eso comparar dos cifras sueltas no informa de nada. Estas son las seis variables que de verdad mueven un presupuesto, de mayor a menor peso:

  • Medida. Si el hueco admite una medida de serie del fabricante o hay que fabricar a medida. Es el salto más grande de todos.
  • Espesor de chapa y relleno del alma. Lo que decide el peso, el sonido al cerrar y el aislamiento.
  • Acabado y tratamiento previo. Galvanizado más lacado al horno no es lo mismo que pintura sobre imprimación, aunque de lejos se vean igual.
  • Rotura de puente térmico, en aluminio, y superficie acristalada si la lleva.
  • Cerco y tipo de apertura. Cerco de obra o forrado, una o dos hojas, apertura hacia dentro o hacia fuera.
  • Herraje y montaje. Bisagras dimensionadas para el peso real, cierrapuertas si lo hay, y si el presupuesto incluye o no el desmontaje y la retirada de la puerta anterior.

Con eso, un presupuesto comparable tiene que decir por escrito las medidas de hueco y de hoja, el material y el espesor, y el tratamiento y el acabado. Tiene que indicar también el relleno del alma, el tipo de cerco, el herraje incluido y si el montaje, el remate y la retirada entran en el precio. Dos presupuestos que no detallen esas siete líneas no son comparables aunque coincidan en el importe.

Preguntas frecuentes

¿Una puerta metálica aísla peor que una de madera?

No necesariamente, y el metal de la hoja casi no interviene. Lo que decide el aislamiento es el relleno del alma (aire, cartón en nido de abeja, lana mineral o espuma de poliuretano) y, en los perfiles de aluminio, si llevan rotura de puente térmico. Una hoja metálica con el alma bien rellena y un perfil con rotura de puente térmico se comporta bien; la misma hoja con aire dentro deja pasar el frío y forma condensación en el marco.

¿Qué diferencia hay entre acero galvanizado y acero simplemente pintado?

El galvanizado lleva un recubrimiento de cinc aplicado antes de la pintura, que sigue protegiendo el acero aunque el acabado se raye o reciba un golpe. En una chapa solo imprimada y pintada, cualquier daño en la pintura deja el acero en contacto con el agua y el óxido empieza justo ahí. A la vista son indistinguibles, así que conviene pedir que el tratamiento figure por escrito en el presupuesto.

¿Se puede recortar en obra una puerta metálica que no encaja en el hueco?

Es mala idea en una puerta de chapa: al recortar se abre el canto y queda acero desnudo, sin galvanizado ni acabado, justo en la zona por la que escurre el agua. Si la hoja no cabe, lo razonable es corregir el hueco o encargar la medida correcta. Cuando no hay alternativa y se recorta, el canto tiene que quedar sellado y protegido, y aun así será el primer punto por el que aparezca óxido.

Fuentes

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