Inicio › Instalación › Montar una puerta corredera de armario

Cómo montar una puerta corredera de armario

El montaje de una corredera de armario no se parece al de una corredera de paso: son dos sistemas distintos. Esto es lo que hay que medir antes, el orden correcto de montaje y los tres fallos que aparecen cuando el armario ya está lleno.

¿Cómo se monta una puerta corredera de armario?

Una puerta corredera de armario se monta en cuatro movimientos. Primero compruebas que el hueco está a plomo y a escuadra. Después fijas el riel superior perfectamente alineado en vertical con el inferior. Encajas primero la hoja que corre por el carril del fondo y luego la delantera. Y por último regulas la altura con los tornillos de los rodamientos hasta que las hojas solapen parejas y no rocen en ningún punto del recorrido.

Lo que decide si el montaje sale bien no es la hoja: es el aplomado entre los dos rieles. Si no están en el mismo plano vertical, la hoja se sale del carril o se abre sola, y no hay ajuste de carro que lo arregle después.

Antes de comprar nada: ¿hoja colgada o hoja apoyada?

Bajo el nombre «corredera de armario» conviven dos sistemas que se montan de forma distinta, piden herramienta distinta y fallan por sitios distintos. La diferencia está en quién sostiene el peso de la hoja.

En el sistema colgado, la hoja cuelga de unos carros que corren por el riel superior. Y la guía inferior no soporta peso: solo impide que la hoja se descuelgue hacia dentro o hacia fuera. En el sistema apoyado, la hoja rueda sobre rodamientos que corren por el carril inferior, y el riel superior únicamente la dirige.

Los dos sistemas de corredera de armario, comparados por lo que cambia en el montaje.
 Hoja colgada (peso arriba)Hoja apoyada (peso abajo)
Quién sostiene la hojaEl riel superior y sus carrosLos rodamientos inferiores
Qué hace el otro rielGuiar la parte bajaGuiar la parte alta
Fijación críticaEl anclaje del riel superior al techo del hueco o al altilloLa nivelación del carril inferior sobre el suelo
Si el suelo no está niveladoMolesta poco: la hoja cuelgaManda el suelo: la hoja tiende a correrse sola
Ajuste de alturaEn el carro superiorEn el rodamiento inferior
Dónde falla con el tiempoAnclaje superior y ruedas del carroCarril inferior lleno de polvo y pelusa

La consecuencia práctica es una sola: tienes que saber qué sistema tienes antes de pedir hojas, porque la hoja de un sistema no encaja en el otro. Lo reconoces mirando por debajo del frente con la puerta entreabierta. Si ves ruedas apoyadas en un carril, es apoyado. Si por abajo solo hay una pletina o un pivote que entra en una ranura, es colgado.

Las medidas que hay que tomar (y la que casi todo el mundo olvida)

Son cuatro, y se toman todas antes de encargar nada:

  • Ancho libre del hueco, medido arriba, en el centro y abajo. Si las tres medidas no coinciden, manda la más pequeña.
  • Alto libre del hueco, del suelo terminado al techo del armario o al fondo del altillo. «Suelo terminado» significa con el pavimento ya puesto: si el solado va después, la medida no vale.
  • Profundidad disponible para los carriles. Un sistema de dos hojas necesita dos carriles, y uno de tres hojas necesita tres; esa profundidad se le roba al armario y hay que contarla antes de diseñar el interior.
  • Separación entre carriles, si el riel ya está puesto y se piensa reutilizar.

La medida que casi nadie toma es la holgura de encaje en altura. Para meter una hoja en el sistema tienes que poder levantarla dentro del riel superior lo suficiente para que el pie entre en el inferior. Si pides la hoja a la altura exacta del hueco, sencillamente no entra.

Por eso el fabricante del sistema calcula la hoja a partir del hueco. Y no al revés: le das las medidas del hueco y él te devuelve la medida de hoja. Lo mismo pasa con el solape. Dos hojas no miden cada una la mitad del ancho, porque se montan en carriles distintos y se superponen. Cuánto se superponen lo fija el sistema de guías, no quien mide.

El montaje, en orden

Con el material en casa y el hueco vacío, este es el orden que evita tener que desmontar a mitad:

  1. Comprobar el hueco. Nivel y plomada en laterales, suelo y techo del hueco. Cualquier desviación se corrige ahora, con calzos o con un recrecido, no después con el ajuste del carro.
  2. Fijar el riel superior al techo del hueco o al fondo del altillo, comprobando el nivel en toda su longitud y no solo en los extremos.
  3. Aplomar el carril inferior con el superior. Se cuelga una plomada desde el riel de arriba y se coloca el de abajo justo debajo, en el mismo plano vertical, antes de atornillar nada. Este es el paso que decide el resultado.
  4. Montar primero la hoja del fondo, la que corre por el carril trasero: se levanta dentro del riel superior lo justo para que el pie entre en el inferior y se deja caer.
  5. Montar la hoja delantera del mismo modo y comprobar que solapa con la anterior en todo el recorrido, no solo con las puertas cerradas.
  6. Regular la altura con los tornillos de los rodamientos hasta que las hojas queden verticales, solapen parejas y no rocen ni el suelo ni el lateral en ningún punto.
  7. Colocar topes, guía intermedia y cepillos antipolvo, y deslizar de extremo a extremo varias veces antes de dar el montaje por bueno.

Reutilizar el riel que ya está puesto: cuándo se puede

Cambiar solo las hojas y conservar los rieles es la opción más rápida. Pero solo funciona si se cumplen tres condiciones a la vez. El sistema tiene que admitir el grosor de la hoja nueva, porque los perfiles están hechos para un canto concreto.

Tiene que aguantar su peso: una hoja con espejo pesa bastante más que la misma hoja lisa. Y los rieles tienen que estar rectos y sin golpes. Si alguna de las tres falla, sale mejor cambiar el sistema completo: forzar una hoja en un perfil que no es el suyo acaba siempre en una puerta que se sale del carril.

El espejo y el vidrio: lo único que no tiene marcha atrás

Muchos frentes de armario llevan espejo o vidrio, y es la parte del montaje donde un error no se corrige apretando un tornillo. El Documento Básico de Seguridad de utilización y accesibilidad del Código Técnico de la Edificación regula el riesgo de impacto contra elementos frágiles en las zonas por las que se circula.

Y la traducción práctica es sencilla: en una hoja por la que se pasa todos los días, el vidrio debe ser de seguridad. Y el espejo debe llevar lámina de seguridad por detrás, esa lámina es la que sujeta los trozos si el espejo se rompe, . Un espejo de baño pegado a una hoja de armario no cumple esa función y no es lo mismo que un frente de espejo fabricado para eso.

Los tres fallos que aparecen meses después

Cuando una corredera de armario empieza a dar guerra, casi siempre es una de estas tres cosas, y las tres se deciden el día del montaje:

  • El carril inferior apoyado sobre un suelo que no está nivelado, o atornillado encima del rodapié en lugar de contra el pavimento. La hoja se corre sola hacia el lado bajo y el usuario cree que es el rodamiento.
  • Faltan los topes de final de recorrido. Sin ellos la hoja se pasa de largo, golpea el lateral y con el tiempo se sale del carril.
  • El tirador sobresale. En una corredera de armario el tirador tiene que ir embutido o ser un uñero: cualquier pomo que sobresalga choca con la otra hoja o con el lateral, y obliga a dejar el frente entreabierto.

A los tres se les suma el mantenimiento que nadie hace: aspirar el carril inferior. La mayoría de las correderas de armario que «van duras» se arreglan con un aspirador de boquilla fina y nada más.

Una corredera de armario y una corredera de paso no son el mismo trabajo

La de paso sustituye a una puerta de habitación: cuelga de un riel único, el suelo no la guía o lo hace con un pivote. Y su problema son el aislamiento acústico y el cierre. La de armario corre entre dos carriles, nunca cierra herméticamente porque no lo pretende, y su problema es el aplomado y el solape.

Si lo que vas a montar es una corredera de habitación, el punto de partida es la sección de correderas. Si da al exterior, el montaje cambia otra vez y lo tienes en instalar una corredera de exterior. Y si el armario todavía está en el papel, resuelve antes que las puertas el fondo y el frente del armario, porque la profundidad de los carriles sale de ahí.

Preguntas frecuentes

¿Se pueden cambiar solo las puertas de un armario corredero?

Sí, siempre que el sistema de rieles que ya está puesto admita el grosor y el peso de las hojas nuevas y los perfiles estén rectos y sin golpes. Hay que medir la separación entre carriles y el canto que acepta el perfil antes de encargar nada: una hoja con espejo pesa bastante más que la misma hoja lisa, y ese peso es el límite habitual.

¿Por qué mi puerta corredera de armario se abre sola?

Casi siempre porque el carril inferior no está nivelado o los dos rieles no están aplomados entre sí, de modo que la hoja tiende a rodar hacia el lado más bajo. Se comprueba con un nivel sobre el carril inferior y una plomada entre los dos rieles; el ajuste de los rodamientos corrige desviaciones pequeñas, pero no un riel mal colocado.

¿Qué hoja se monta primero, la de delante o la del fondo?

La del fondo, es decir, la que corre por el carril trasero. Si se monta antes la delantera, la hoja ya colocada estorba para levantar la otra dentro del riel superior y hay que desmontarla otra vez.

Fuentes

Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.

Sigue leyendo